La sala de los gritos. Revelaciones enfermizas

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La sala de los gritos. Revelaciones enfermizas

Mensaje por Invitado el Vie Abr 29, 2011 3:00 am

-Izabela. Ven conmigo.

Sin ningún preámbulo las dos se dispusieron a caminar en el silencio del castillo. Ella sabía perfectamente a dónde se dirigían, y para adelantar camino empezaron a subir las escaleras para el segundo piso.

Encontraron rápidamente el pasillo evanescente. Rápidamente la subdirectora susurró unas palabras y pareció que ejercian poder sobre el pasillo caprichoso. Después de todo como subdirectora estaba a su disposición ciertos privilegios sobre el castillo.

Poco a poco la temperatura empezó a bajar. Las paredes fueron convirtiéndose en ladrillos enmohecidos. Se detuvieron delante de una gran puerta roja, ornamentada con grandes motivos. Por lo que se sabe, muy pocas personas conocen la existencia de esa sala, ya que para el resto de habitantes de la escuela solo se veía una simple pared mohosa.

Las dos entraron en la sala e inmediatamente con un golpe de manos de la subdirectora la alcoba se iluminó, revelando una estancia teñida de rojo: las butacas de terciopelo, la mesita pequeña y los extraños muebles que se disponían. Una vez sentadas la chimenea empezó a caldear la salita.

-Seguramente le apetecerá una taza de té, esta vez he combinado una serie de hierbas que seguro encontrará de su agrado.- Con un toque de varita hizo aparecer un juego de té exquisito. Se acomodó bien la falda para no tener la más mínima arruga.- Como ya sabrás Izabella, quiero podar cualquier hoja podrida de mis plantas.

- Lo sé subdirectora Jaruzelski, como habrá notado en la reunión me ha inquietado algunas revelaciones,- Sacó de su manga su baraja de cartas y la barajó con una soltura sorprendente. Empezó a concentrarse en los dos profesores.- He entresacado una relación enfermiza, proveniente de Triggs.

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Re: La sala de los gritos. Revelaciones enfermizas

Mensaje por Invitado el Sáb Mayo 07, 2011 12:16 pm

-¿Una relación enfermiza? -Ludwika no pudo evitar dejar entrever una mueca de desagrado. -¿Ese británico albino es una mala hierba?

-No exactamente. -Izabela esbozó una sonrisa tan roja como la sangre. -Es una hierba hermosa que está contaminada.

-Parásitos... -Susurró la subdirectora. Su acompañante asintió. -Y dime... ¿sus parásitos son contagiosos?

-Mucho. Son un cáncer, una enfermedad casi irreversible. Entran en contacto en silencio y calma, sin levantar sospechas e inyectan su ponzoña en las entrañas de la víctima.

-Y supongo que Triggs en este caso tendrá el rol del "huésped", ¿me equivoco?

-Exactamente eso. Tolera al parásito porque no le queda más remedio, sin darse cuenta de cuán contaminado está. Pero el parásito no va a sentenciarlo jamás porque le es más útil tenerlo a su ciego servicio.

La mujer de cabello rojizo trasfiguró una mueca de repulsión total. Comenzó a juguetear con sus dedos con unas tijeras de podar que yacían sobre la mesa como objeto intimidatorio en las salas de castigo. Izabela simplemente se repasó el labio superior con la lengua.

-Este curso va a ser movido. Las raíces asoman por la tierra dura. ¿Alguna predicción acerca de los que han llegado nuevos, Aaron Kotovsi y Veda Cecky...?

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Re: La sala de los gritos. Revelaciones enfermizas

Mensaje por Invitado el Miér Mayo 25, 2011 3:58 am

Miró por un momento las manos enguantadas de la profesora. Ocultó la mirada entre sus encajes… jaquecas.

-Como todos estos últimos años, la reinserción de Veda… no podré determinar ninguna réplica. “Desgarro”. Solo escucho desgarro… y veo que Turull va a estar muy ocupado estos primeros meses. Solo confirmo que sigo con el estricto seguimiento, y aunque mis visiones…

Se quedó en silencio y removió con la cucharilla la delicada taza. Para ella era muy frustrante ese pequeño tema. Sus visiones eran confusas y no iban a servir de nada para auxiliar a Veda Cecky… Se oyó un repentino clak de las tijeras.

-Izabela no me haga tener que utilizar las tijeras de podar. Ese tema ya lo di por terminado hace tiempo. Esas visiones escabrosas sobre la reinserción de Veda no tienen ni pies ni cabeza. Cíñete a lo que hemos acordado…

- Los ojos grises e incorpóreos controlarán cada parte e extremidad putrefacta de la carne muerta. "Desgarro, desgarro"… La inclusión maestra del final esperado.

Se oyeron unos ruidos lejanos de detrás de la puerta. Hubo un silencio. Con cuidado depositó las tijeras en la mesa. Izabela repasó sus labios inferiores. Sentía excitación ante ruidos inesperados.

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Re: La sala de los gritos. Revelaciones enfermizas

Mensaje por Invitado el Vie Mayo 27, 2011 1:30 pm

-Incluso las más más antiguas criaturas que moran por estos lares se encuentran inquietas... Eso no es una buena señal. Las malas hierbas se reproducen...

La subdirectora cogió de nuevo las tijeras y se acarició la palma de la mano con ellas mirando a su compañera con deleite, pero sin mostrar con evidencia la satisfacción que le producía ver a su querida Izabela excitada.

-Las raíces venenosas se están extendiendo por todas partes, pero si nuestro gran Señor Director lo permite será porque entra en sus planes...

-Hay que adorar al gran Señor Director...

Un corto graznido de cuervo y ambas mujeres se pusieron tensas.

-Querida Izabela. Dime, ¿hay algo que quieras compartir conmigo ahora que estamos solas? -Preguntó Ludwika estirando los labios en una sonrisa.

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Re: La sala de los gritos. Revelaciones enfermizas

Mensaje por Invitado el Dom Mayo 29, 2011 2:46 pm

-He perdido la localización del señor Brom sobre las 9:41. Estará con von Gottlieb hasta esa hora. Después volverá a aparecer en el castillo sobre la 4:03. Y respondiendo a su pregunta, el señor Brom ha tratado otro asunto más escabroso con von Gottlieb. La queja del alumno simplemente era la tapadera perfecta.

Izabela repasó el deleite que experimento la subdirectora con esas palabras. Cada vez los graznidos de cuervos iban alejándose, hasta quedar en el habitual silencio de aquella mazmorra.

-Sus ojos ciegos buscan desesperadamente la verdad de todos sus habitantes, y nadie puede escapar a la confesión expiatoria de su juicio.

Dejó la baraja sobre la mesa. Con sus manos recubiertas por el encaje, empezó a desabrocharse los botones de la fina camisa de su cuello. Entonces se deslumbró una cadena de plata negra sobre su piel nívea. Quitó el enganche y tiró de ella. Se podía apreciar como la cadena de deslizaba sobre sus senos.

Con el péndulo en su mano empezó a oscilar.


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Re: La sala de los gritos. Revelaciones enfermizas

Mensaje por Invitado el Lun Mayo 30, 2011 3:38 pm

-El señor Brom es un roble maravilloso con un hongo corrosivo en su interior. Cuando el hongo lo devore, se desplomará sobre nosotros con toda su fuerza. Eso no lo podemos permitir.

-El señor Brom es uno de los intocables.

-No se trata de impedir que caiga sobre nosotros, sino de subrir nuestras cabezas. Haremos nuestro propio techo de fuertes troncos que nos protejan. -Ludwika miró el pecho de Izabela y con sus dedos rozó la cadena que se posaba sensualemente sobre su piel.

-Inexpugnable.

-Inevitable... -La subdirectora acarició aquella cadena con sus manos enguantadas y fuertes sonriendo con complicidad a Izabela.

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Re: La sala de los gritos. Revelaciones enfermizas

Mensaje por Invitado el Mar Mayo 31, 2011 12:48 am

Izabela dejó reposar el péndulo, y puso su mano en la mano dura y enguantada de la subdirectora. Su respiración se agito, y su corazón empezó a latir más anisadamente.

-Tenemos que cuidar nuestros pasos. El señor Brom ha tomado muy pocas molestias en ocultar sus procedimientos. Es muy poco habitual en él. Hasta hoy no he conseguido entretejer su pasado… Y supongo que todo es debido a que está rodeado de objetos protegidos con magia antigua.

-¿Es posible que esta tapadera tenga relación con algo parecido, mi querida Izabela?

-No esclarezco el motor de la cuestión. Von Gottlieb será devorado por los hongos e inevitablemente caerá en su propio agujero de ponzoña.

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Re: La sala de los gritos. Revelaciones enfermizas

Mensaje por Invitado el Jue Jun 09, 2011 11:52 am

-Es un tronco recubierto de espinas, después de todo... -Apuntaló la subdirectora. -Simple, pero peligroso. Creo que ninguna ramita nueva que nazca de él nos podrá sorprender.

-Aunque para sorpresas... -Intervino de nuevo la susurrante voz de Izabela. -... las novedades de última hora... Preveo movimiento no limpio.

-¿Entre los nuevos brotes o entre los formados?

-Ambos... ambiguamente. Se mueve algo debajo nuestra.

Izabela sonrió sensualmente cuando Ludwika clavó limpiamente las tijeras en la mesa.

-Debemos estar con las manos curtidas para arrancar raíces, por lo que veo...

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Re: La sala de los gritos. Revelaciones enfermizas

Mensaje por Invitado el Dom Jun 12, 2011 2:02 pm

-El señor Brom está moviendo muchos hilos que me impiden tejer mi querido tapiz del colegio… Le puedo decir de antemano que ha solucionado el mismo la plaza errante de runas antiguas. En la reunión simplemente he mantenido la postura con respecto a sus quehaceres como subdirectora… pero no se moleste en buscar a nuestro antiguo compañero. Ha desaparecido de este mundo mágico.

Tomó el péndulo y lo colocó que bailara encima de la mesa. El péndulo inmediatamente se quedó completamente fijo en mitad del aire. No le afectaba ni el más leve temblor de las manos de Izabela.

-Mi querido rosal ha sido devorado por los pulgones más voraces.

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Re: La sala de los gritos. Revelaciones enfermizas

Mensaje por Invitado el Miér Jun 15, 2011 12:59 pm

Ambas mujeres permanecieron unos minutos en silencio, oyendo únicamente sus respiraciones y en ocasiones los golpes en la pared de los poltergeist que habitaban en tan lúgubre lugar.

-Creo, Izabela, que deberíamos ocuparnos de plantar las semillas para que den los frutos a su tiempo. -La subdirectora se levantó de la silla de madera antigua y se alisó las arrugas de la falda.

Ludwika se aproximó a Izabela y la agarró del mentón con sus manos enguantadas y le susurró cerca de los labios. No podía debcirque que hubiese violencia en el gesto, pero tampoco lujuria. Firmeza, rudeza y fuerza, pero ningún tipo de invasión. Así era ella. Izabela sonrió.

-Espero que tú no te dejes envenenar... No quiero que te eches a perder con todos los parásitos que nos rodean, mi querida Izabela.

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Re: La sala de los gritos. Revelaciones enfermizas

Mensaje por Invitado el Vie Jun 17, 2011 10:27 am

-Me ha convertido en la enredadera espinosa que soy ahora… subdirectora- Se dejó dominar. Sabía que ocurriría y solo esperaba el momento.- Poco a poco estoy recubriendo el colegio. Solo es cuestión de tiempo que sus planes salgan bien.

Agarró la mano firme enguantada y cerró los ojos. Poco a poco ejerció presión para sentir más el control sobre su mentón. Se estremecía. Y le gustaba.

-Subdirectora, sabe perfectamente que no tiene que hacerme esa pregunta. Sabe perfectamente mi respuesta.

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Re: La sala de los gritos. Revelaciones enfermizas

Mensaje por Invitado el Vie Jun 24, 2011 1:25 pm

Ludwika fue intentando separarse lentamente de Izabela, destensando su mano afilada cual garra de ave de presa. Ignoró el sutil gemido de protesta de su compañera.
No era el momento.
No era el lugar.

-Sí, querida. Conozco la respuesta. Y además quiero creerla con todas mis fuerzas, pero... -Tras separarse de ella la observó desde una distancia prudencial. -... hay algo que me quieres decir y aun no lo has sacado de tus labios, ¿no es así?

En silencio esperó la respuesta de su querida compañera.

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Re: La sala de los gritos. Revelaciones enfermizas

Mensaje por Invitado el Vie Jul 01, 2011 4:53 am

El tema delicado y su pequeña frustración. El origen de todas sus jaquecas. La raíz del problema que se expandirá y destruirá todo lo que había construido.

Silencio. Esa era su virtud. Oclumancia. Era la razón por la que seguía viva.

Se levanto del sofá y se dispuso a recorrer la sala. Sabía que no era el momento y sabía en cada momento que apuestas tenía cada jugador. “No. No es el momento de la luz

-Aunque ya conozcas perfectamente la respuesta, puede que un contratiempo lo desmorone.

La subdirectora se quedó rígida por unos segundos. Sabía que aquello le desmoronaba mucho esfuerzo conseguido en los últimos años. Tenía que saber que habrá una invasión, pero de momento Izabela no le diría que tipo de invasión.

-Lo siento subdirectora, pero no es conveniente que de más información detallada. No se moleste en averiguarlo. Todo seguirá su curso y en el momento preciso actuaremos.- Esperó unos minutos de asimilación, y esperó a que ella le diese la conclusión final de la reunión.- Yo no tengo que decir nada más importante en esta pequeña empresa. Además el cuervo está al acecho, nervioso, esperando atacar en cualquier momento.

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Re: La sala de los gritos. Revelaciones enfermizas

Mensaje por Invitado el Miér Jul 06, 2011 2:28 pm

Ludwika simplemente se levantó del asiento para retirarse a su despacho. Las dudas acerca de la fidelidad de Izabela, los insectos nocivos que poblaban la sagrada escuela y en qué depararía todo aquello.

No quiso pensar.

No quiso juzgar.

"Me limitaré a seguir cumpliendo las expectativas de mi Gran Director."

-Izabela. Voy a subir.


Le pasó los dedos por la nuca. Una caricia. Un "te aprecio" sin palabras. un gesto que vale más que mil palabras.

"Espero poder seguir confiando."

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Re: La sala de los gritos. Revelaciones enfermizas

Mensaje por Invitado el Vie Jul 08, 2011 3:52 am

Vio como su subdirectora abría la puerta y la cerraba después de aquella despedida. Empezó a contar los segundos. Ya sabía el minuto exacto para poder salir, y que el cuervo no pudiese oírla. Había aprendido muy bien la lección.

Abrió la puerta y recorrió el pasillo. No había iluminación pero no le hacía ninguna falta. Este año iba a estar más agitado que otros, y los próximos…

Cortó rápidamente esa línea de pensamientos. Todo era una neblina sin forma, un axioma que corroe lentamente en aquel pozo vacío.

Llegó a los exteriores. Esa noche simplemente tendía que tener cuidado con Sigrid… nada fuera de lo normal. Acto seguido tomo su otra forma y se adentró en aquella oscuridad.

“… Gran director…”

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Re: La sala de los gritos. Revelaciones enfermizas

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